martes, 10 de enero de 2017

Girasoles en la cabeza. VIII

Ya no hay mañana,
brasas de satén,
vuestro ardor
es el deber

Rimbaud


Me llamo Delia Díaz y escribo desde la cárcel de Florida, donde resido. Soy de Carolina, pero mi hogar está en Houston, Texas. Divorciada y con dos hijos muy, muy guapos. Me considero una latina caliente, hot-hot, exuberante, encantadora, aventurera, inteligente, aunque -reconozcámoslo- no lo suficientemente inteligente, puesto que acabé aquí. La cárcel no está tan mal, teniendo en cuenta cómo viven las presas en Colombia, Méjico o cualquier lugar de Florida para abajo. Inmates apelotonadas, encima unas de otras, colchones en el suelo, con potaje malo y pan enmohecido, sin medicinas. Aquí, al menos, tenemos patio, salidas, quehaceres, acceso a médicos, a internet. Incluso hay una página WriteaPrisoner.com, donde podemos relacionarnos con el mundo desde este submundo donde vivimos y donde, por supuesto, tengo un perfil. Mi sentencia se cumple en diciembre, un año más, nada menos, entre rejas. Soy americana, de tercera generación, muy americana. Y fijaros que digo americana, no estadounidense. Que mis abuelos fueran emigrantes no me quita a mí el derecho a ser americana, vivir en USA, tener lo poco que puedo tener y opción a una cárcel digna. Que Trump haga su muro pagado por mejicanos, que eche a los islámicos, o permita entrar a mujeres croatas, eslovenas, guapas modelos del este con las que multiplicarse. Me es indiferente, I was born in USA.
Tengo el pelo negro y largo, me pinto los labios de rojo, los ojos de azul, como mi bandera. No puedo ponerme tacones, obvio, pero llevo con natural elegancia el uniforme de prisión. Me han sacado una foto para ponerla en el perfil -abajo está el link-, porque dicen que una imagen... He pensando en algún momento presentarme al concurso de poemas de la cárcel, pero no sé, tan solo tengo ganas de salir. En mi perfil, insisto que nada me espera al regresar a casa. Eso quiere decir que estoy soltera, muy soltera. De hecho, busco amigos con los que cartearme. Me gustaría que fuera cariñoso, imaginativo, con intereses similares -aunque no especificaré de qué intereses se trata-, con sentido del humor, responsable y digno de confianza, que esté bien dotado y no tenga miedo a compartir fantasías. I mean: bien-bien dotado y con imaginación sexual activa o, al menos, con ganas de atender la mía. Soy bilingüe, español-inglés, por lo que no hay ningún problema para comunicarnos en cualquiera de esos idiomas. Pienso que es una gran ventaja y, por supuesto, abre más el mercado. Me encantan los niños, eso implica que no me importa que el futuro carteador tenga hijos, pero no quiero saber de más embarazos. Supongo que dos, y en esta situación, sean más que suficientes.
No tengo girasoles en mi cabeza, pero, si queréis, le pido alguno a mi homónima canaria, que parece que le sobran.


With lots of love





The Pretty Reckless-Prisoner