martes, 6 de septiembre de 2016

Cansancio pródigo.






    Foto: Ariko Inaoka

Madre exige que tires la basura. Padre amonesta con el dedo acusador. Reprende tus pobres años malogrados. No eres lo que esperaban. Pocas veces se sienten orgullosos. Cuando apruebas una oposición, cum laude, medalla olímpica de K1...

Las olas revientan contra tu piel agrietada de tanto desencanto. Otra vez a votar. Para qué, se preguntan algunos. Para quién, los indecisos. Los vetos son necesarios como los votos y el pronunciarse. 

"Saber vivir es saber elegir. No hacerlo nos conduce a una larga extrañeza". Miguel Vigo dixit. 

El otro día cogiste una buena moña con tinto de verano, mientras los veleros de la ría balanceaban sus mástiles al compás de tus ojos tristes. No se puede estar triste tan temprano. Debería estar prohibido, como la pederastia o los pedos en comidas familiares a la sombra de los manzanos verdes. 

Sabíamos aquello del límite del pedo, del erupto y el escupitajo. Ella lanzó uno, delante de todos, en su bar de la ría, contra una maceta que se retorció asqueada. Hizo gárgaras antes con la saliva amontonada, miró con rabia al horizonte y lanzó el misil como si estuviera extirpando un tumor maligno. 

Hay mucho cansancio aquí. Incluso para rebelarse. 

Mientras, tú sigues escuchando el sermón de tu madre que solo aspira a ser madre del Presidente. Porque los hijos nos visten y son nuestros espejos, pensará. Porque es mi mejor yo y quiero extraerme tanta frustración. 

Quién les dijo a los padres que sus hijos redimirían sus pecados. Quien les engañó tanto. Algún buen Presidente, que también aprobó una oposición y vitoreó al campeón del K1. 

Y tienes que callar. Amablemente. Cortésmente. Elegantemente. 
Al mundo le parece mal la indignación. 
Y casi parece que les insulta la coherencia.

No eres lo que dicen. Pero mira lo que haces. Míralo bien. 
Nadie será peor juez que tu yo futuro. 


Fever Ray - Keep the streets empty for me



https://www.youtube.com/watch?v=CgZtrvoKZl0