sábado, 17 de octubre de 2015

Nunca lo creerías.

Bajo mis alas vive una nube. Suena cursi, ciertamente, pero es así. A veces es sobredosis de ternura y se parece a esas nubes que salen en los vídeos cursis y en las postales cursis, rosa pálido con tintes malva de un sol que se va horizonte abajo y que siempre invitan a soñar con mundos bucólicos y arcadias perdidas donde, por descontado, viviremos mejor. Ah, y en las que aparecen frases de Benedetti sobre cuánto te quiero. Así pintada, no le estoy haciendo ningún favor, desde luego. Y, probablemente, si leyera esto me partiría la bocaza. Ya imagino la metamorfosis: de algodón a púas, una nube negra apretándose sobre mí, oscura como un gato de nueve colas. He visto esa transformación más de una vez, como un concierto desafinado de Pitingo donde cada uno toca a su bola. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuse y cómo un ajo me jodía una buena noche. Viví para ver subir la gasolina a precio de cubata y crecer a la hija de la vecina hasta hacerse deseable. He bebido lo suficiente, comido bien, follado menos de lo que quisiera y, también, he visto a mi nube soltando trallazos sobre mi culo hasta dejarlo cubierto de surcos como lo hizo la escoba de madre aquella vez. Pero no fue la única. Oh, sí, sí que he visto muchos rostros transformarse del blando al acero, del amor a la rabia, de un velero feliz al buque naufragado en el fondo. Todo es cuestión de perspectiva, como la foto lo es de la luz. El punto aquí es verlo venir, anticiparse a la mutación para poder escabullirse, porque correr no siempre es de cobardes. A menos, claro está, que disfrutes con un par de hostias bien dadas, en cuyo caso: siéntese usted a verla venir, desaforada, con los ojos como focos de concierto, los dientes desnudos y afilados, la mandíbula apretada, la carótida hinchada, las uñas clavándose en las palmas mientras toma acopio de buenas maneras para no descargarte encima. En algún momento de ese in cresscendo, ella toma conciencia de su fuerza y restalla su brutalidad en mí, porque me quiere tanto como yo a ella. Qué le vamos a hacer. Todo es cuestión de luz y no hay peor ciego que ciento volando. 

https://youtu.be/nCIImsOGJDo
Third Realm - Sick Mind