martes, 15 de diciembre de 2015

Ahí lo dejo.

Evey Reborn - Fotograma V de Vendetta.


Es mi fondo de pantalla. Cuando Evey sale al tejado.

Llueve aquí. También. 

Siempre supe que el agua es una gran comunicadora. Entonces, un día en la clase de física y química, el profesor nos reveló un gran secreto: somos 70% agua. ¡¡Agua!!
El agua cambia de forma, como bien explicaba Bruce Lee con su taza de té. 
El agua conduce electricidad -bueno, si nos ponemos puristas eso no es cierto, porque el agua pura, solo y exclusivamente H2O, no hace nada de eso, sino las sales y otras menudencias que contiene el agua en la naturaleza, pero, vaya, para electrocutar en películas de terror, para que te ****** de miedo si se cae el secador en la bañera y para el caso que nos ocupa: nos vale- y también conduce ondas, vibraciones, calor, frío, emociones.

Nuestra humedad vive.
Si te humedeces estás vivo.
Agua por tus orificios.
Agua en tu interior.
Agua en los ojos, en la boca.
Sudor.

Y si el agua que somos conecta...
Y si hay una interconexión molecular y nos comunicamos.
Evey no tenía razón: dios no está en la lluvia. 
Nosotros somos la lluvia.
El ciclo del agua líquida a evaporada que vuelve a la tierra y de la tierra a ti y de ti a mí y que se une y nos purifica.
Eternidad. Como un bucle infinito. 


Pero, ¿pueden, realmente pueden dos aguas canalizarse y encontrarse sorteando meandros y valles y...?

Estoy buceando en ti. Nos buceamos. 
Somos agua, que viene, se va, vuelve y se marcha de nuevo. 

Este momento mío de inmersión es tuyo. 
Y eterno.
Poco importa qué sucederá mañana. Ni siquiera si nuestra presencia desaparece.


El momento es eterno. Como el agua. Como nosotros. 

Ahí lo dejo. 



https://youtu.be/ox68svCfm8k
Bloc Party - The Good News


jueves, 29 de octubre de 2015

Difícil despedirse.

Tío.
Mira.
Listen to me.
O no me mires.
O no me escuches.
O hazlo todo. Si puedes.

Me tuviste. 
En el borde. Como ninguno. 
En el filo. Como ninguno. 
Bordeando noches y días. Esperando. Esperándote. 

A todas horas. Con sus minutos. 
Con sus agujas. Con sus edredones. 

Quiebra el álgebra. Sin ti.
Logaritmo. Exponente al que hay que elevar un número. 
Tú. 
Para obtener otro número determinado. 
Yo. 
¿O era al revés? 
Putas infalibles. Matemáticas. 
Neperiano. Por base el número e. 
Número e. 2,718281828... 
Infinito.

Hay que joderse. 

Ahí que joderse. 

Ay, que joderse. 

Joder. Joder. Joder. Exponencial.

Te echo de menos. Te hecho de más.

Jódete.


No sé decir adiós. 
Estás grapado en mí. En el Hipotálamo. 

Ahí que joderse. 

Destrozaré tu casa.
Quemaré tu coche.
Secuestraré a tu perro.
Odio donde Amor. Rabia donde calor.

Cristales en la boca.Hierro en los ojos.
Lava en la lengua. Cemento en el corazón.

Ay, que joderse.


Siempre. Siempre. Siempre. 
Grapado en mí. 
Fractal infinita. Fractales tú y yo. 
Y que se repita la espiral.

Hasta la muerte.

Tú.
Que ya no me miras. 


Feder - Goodbye feat. Lyse
https://youtu.be/Mptdcx36qZU



domingo, 18 de octubre de 2015

Impar.

Soy hedonista, lo admito. Soy tan hedonista que ahora no sé cómo seguir. Ando sin piernas. Me cuesta respirar. La casa está maldita. Me falta algún órgano y no sé cuál es. La calle está distinta. Hay baches en el aire. Mi suspensión es de competición: dura, me agarro bien en las curvas, amortiguadores que ya chirrían del uso. Añádele caballos a manta, llantas finas y perfil bajo: no hay forma de alcanzarme si doy gas. Quiero correr hasta estrellarme -tanto me dueles-, pero soy cobarde y me gusta vivir -aun sin ti-. También quiero correrme hasta estrellarme. Una sucesión de orgasmos como las cuentas de un rosario porque no sé rezar. O beber hasta encontrar ese lugar donde vive la anestesia, la amnesia, la audacia necesaria para vivir sin ti. Malditos sean los felices. Borraría sonrisas con catana. ¿Nunca te pasó? Oh, sí, cuando te dicen: vamos, vamos, alegra esa cara. Me cago en tu puta madre, piensas. O algo peor. ¿Que es por cariño, por sacarte del pozo, por animarte? Sí, ya, y yo quiero que se te quede la cara plastificada de egoísmo tal cual ahora y para siempre. Lo sé, lo sé, no es políticamente correcto. Y este dolor, ¿lo es? ¿Eh? ¿Que qué culpa tienen los felices? Ninguna, ninguna, pero delatan mi infelicidad. Que se me pasará, algún día, pero no lo creo. Dolerá menos, claro, pero no pasará. Seamos honestos: los únicos gestos sinceros de ese calibre provienen de los que te quieren, el resto es mero atrezzo y mal maquillaje para salir del hoyo. Para eso no tengo habilidad. Lo siento. Recuerda: amortiguadores de competición, muy buenos para agarrarse en las curvas, pero terriblemente jodidos para sortear baches.

Gafas de sol. Gas. Más curvas que una comarcal gallega. 
Voy a correr 
Me
Hasta estrellar
Me
Bendito onanismo. Como las cuentas de un rosario. Amén. 


https://youtu.be/lMk89hMadms
Tito & Tarántula - When you cry



Autor: Zachary Ayotte


sábado, 17 de octubre de 2015

Nunca lo creerías.

Bajo mis alas vive una nube. Suena cursi, ciertamente, pero es así. A veces es sobredosis de ternura y se parece a esas nubes que salen en los vídeos cursis y en las postales cursis, rosa pálido con tintes malva de un sol que se va horizonte abajo y que siempre invitan a soñar con mundos bucólicos y arcadias perdidas donde, por descontado, viviremos mejor. Ah, y en las que aparecen frases de Benedetti sobre cuánto te quiero. Así pintada, no le estoy haciendo ningún favor, desde luego. Y, probablemente, si leyera esto me partiría la bocaza. Ya imagino la metamorfosis: de algodón a púas, una nube negra apretándose sobre mí, oscura como un gato de nueve colas. He visto esa transformación más de una vez, como un concierto desafinado de Pitingo donde cada uno toca a su bola. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuse y cómo un ajo me jodía una buena noche. Viví para ver subir la gasolina a precio de cubata y crecer a la hija de la vecina hasta hacerse deseable. He bebido lo suficiente, comido bien, follado menos de lo que quisiera y, también, he visto a mi nube soltando trallazos sobre mi culo hasta dejarlo cubierto de surcos como lo hizo la escoba de madre aquella vez. Pero no fue la única. Oh, sí, sí que he visto muchos rostros transformarse del blando al acero, del amor a la rabia, de un velero feliz al buque naufragado en el fondo. Todo es cuestión de perspectiva, como la foto lo es de la luz. El punto aquí es verlo venir, anticiparse a la mutación para poder escabullirse, porque correr no siempre es de cobardes. A menos, claro está, que disfrutes con un par de hostias bien dadas, en cuyo caso: siéntese usted a verla venir, desaforada, con los ojos como focos de concierto, los dientes desnudos y afilados, la mandíbula apretada, la carótida hinchada, las uñas clavándose en las palmas mientras toma acopio de buenas maneras para no descargarte encima. En algún momento de ese in cresscendo, ella toma conciencia de su fuerza y restalla su brutalidad en mí, porque me quiere tanto como yo a ella. Qué le vamos a hacer. Todo es cuestión de luz y no hay peor ciego que ciento volando. 

https://youtu.be/nCIImsOGJDo
Third Realm - Sick Mind


jueves, 15 de octubre de 2015

Cuando un amor se va

Hace veinticuatro horas que te fuiste. Fue un último sueño dulce. También tuviste una última cena dulce con trozo de jamón ibérico por postre; me gusta pensar que viviste bien. Te hubiera invitado a la copa de Albariño con la que brindé por tu marcha, pero estaba a rebosar de lágrimas y no te habría gustado. No sé dónde estarás ahora, ni siquiera si estarás. A los humanos nos cuesta aceptar el fin, por eso inventamos paraísos, infiernos, otras vidas, reencarnaciones. Así que yo no voy a ser menos y contradeciré mi vida sin creencias: te has reencarnado en elefante, para que nadie te pise más. Porque de algo tiene que servirte haber sido tibetano, ¿no?
Te bajé a la playa por última vez. Como no podías ya caminar, te bajé en brazos. Dejaste, en ese momento, de llorar. Parecías tan calmado, tan feliz. 
No haré literatura del desgarro y tu ausencia. Solo diré que me salvaste la vida, y no una vez. Que tiraste de mí, y no una vez. Que fuiste mi amigo, mi compañero, mi hijo, mi vida, y no una vez. 
Doce años, compi, doce años. 
Te has ido, mi sombra. 
Cómo seguiré sin ti. 

La gentil veterinaria dijo al final: le diste mucho. 
Pero nadie, salvo yo, sabe la verdad: Tú me diste más. 



Zazpi en la playa de Cesantes, frente a la isla de San Simón. 
19/09/2015






https://www.youtube.com/?hl=es&gl=ES
NO MUSIC

domingo, 11 de octubre de 2015

Cómo aprovechar una noche de sábado

odio las etiquetas  me miras como si supieras  odio las etiquetas en la ropa la mermelada  me comes como si supieras  los tallarines el café con leche donde te licúo el güisqui de garrafón y este dolor de cabeza odio las etiquetas  me bebes como si supieras  no tengo dinero nunca suficiente los dedos se hacen callos buscando en los bolsillos rotos que alguien fabricó para mí aunque no crea en destinos ni vidas cruzadas los hermanos no se encuentran de pronto te lo digo yo  me tienes como si supieras  porque todos llevamos etiquetas de dónde somos dónde nacimos a qué submundo pertenecemos y yo odio las etiquetas y los nombres de las cosas  me conoces como si supieras  si soy grande o no si tengo el pelo rubio si soy de izquierdas de arriba de fp de universidad privada  me sabes como si supieras  si tengo un coche de quince años un ciclomotor veinte airbags y asientos calefactables cristales tintados la sexualidad etiquetada ponte así dame esto ven aquí apaga la luz misionero misionero misión imposible una cuerda un candado una jaula  me follas como si supieras  mi vida es una jaula  me lees como si supieras  no solo de cara viven los besos desde que entraste en mi vida la fender me llama desde la pared con más fuerza que nunca quiere que la toque con mis manos grandes y le saque lo que lleva dentro  me oyes como si supieras  música a raudales le quité la etiqueta cuando aún no había salido de la tienda y mi tímpano se estaba regenerando todo en mí por ti se regenera  me sientes como si supieras  las olas de tus labios cambian como la marea y aquí viene una que me tragará y allá la calma que me dormirá hasta que mi propia agua te inunde a ti porque líquido somos pura agua contenida en esta piel que dices mía y que no es mía no es mía pero eso nadie lo sabe todavía hasta que me ponga una etiqueta

https://youtu.be/FwuZ_euLjZo
Schiller - Ruhe

viernes, 9 de octubre de 2015

Perdí la clave.

Un día tiré la bota a la bombilla con tan mala puntería que rompió el espejo. 7 años de mala suerte. Dito e feito, o como decimos en mi tierra: mal agüero el tuyo. En esa época odiaba mirarme, como quien odia mirar un gusano, cucaracha, rata apestosa o cualquier otro bicho inmundo, cosas del alcantarillado del alma que solo nosotros conocemos. Así que el tema del espejo no estuvo del todo mal, claro que no: ojos que no ven, sácatelos de encima. Lo que no sé si tendrá que ver con lo que vino después, porque me dio por darme asco la luz. Toda. Las farolas, los coches, los luminosos de neón, el sol, las bombillas de casa. Como no podía pelearme con todo, decidí eliminar las de casa. Tan solo dejé algunas de esas indirectas, tenues, que apenas hacían sombra porque todo eran sombras. Llegó un punto que también aquellas pobres luces miserables me molestaban y las finiquité. No que las tirará a la papelera, sino que las pisé con mis pies, una tras otra, hasta dejarlas sangrientas y astilladas rumiando el parqué. Cuando llegaba a casa, no había luz. Cuando me levantaba en la noche, no había luz. Aprendí a fuerza de moratones dónde estaban los muebles, las esquinas. Pero no conseguí ocultar el sol. Así que, en mi cabezonería, de día comencé a cerrar los ojos. Sí, tal cual: invidente dentro de mi casa. Iba palpando las paredes hasta llegar a la cocina. Me quemé cierto día. Me caí otro. Rompí algún diente. Aún conservo ciertas cicatrices. Y me gustan.  

https://youtu.be/8WraqZsOi_8

London Grammar - If You Wait

jueves, 14 de mayo de 2015

Una mirada perdida. III

Por el viento y la luz 
Dos ídolos balanceados
Chillaban
Vota Vota
Pero no, no
Shut up, cabrones!!
Una rosa es una rosa
Un ídolo no es dios

Entre cinco tumbas
Me vengo arriba
Nueva aplicación
On line
No hay fallo
Nadie mira
Los agujeros de mis zapatos
Mis bolsillos
Rojos Números Impares
Bocas hambrientas
No soy una rosa

Por el viento y la luz
Tú me vienes
Mil orgasmos
Y uno más
Por si acaso
Es necesario
Sorber bajos fondos

Líquido soy
Y aire Constelación
Y viento Cúspide
Y luz Circunferencia
Y llovizna colándose
Entre mis ojos
Que vuelven
Sobre ti
Sobre todas las cosas
Devorando

Esto, Gertrude, hace la arena 
Vivo en Arealonga


https://youtu.be/TLk4OG6I9AI
Third Realm - Sick Mind


Arealonga, Vigo - Mayo, 2015





Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco. Todas las posiciones tienen vaporizadores y todas las cortinas tienen edredones y todo lo amarillo tiene discriminación y todo el círculo tiene circunferencia. Esto hace la arena. "
Gertrude Stein, Brotes tiernos -fragmento-

martes, 14 de abril de 2015

Una mirada perdida. II



Casi 9 meses después...


Había perdido el hábito de detenerme y mirar, hasta que lo encontré y me detuve. Serenamente. Frente a la ría. Hay un pueblo llamado Domaio frente a mi ventana, que no sé por qué siempre me recuerda a aquel memorable jugador de beisbol: DiMaggio, qué tendrá qué ver. Tomaba hoy una clara, fifty limón fifty cerveza mientras contemplaba el correo eléctronico en mi superesmartfon como hace todo el mundo que está en un bar, incluso entre amigos, no vaya a ser que la diferencia me saque de esta humanidad cada vez más embrutecida. El correo era una notificación de un comentario en el blog, aquí mismo, aquí abajo, después de casi nueve meses sin actividad. Entré a ver las estadísticas y me sorprendieron las visitas; demasiadas para un sitio casi cerrado, polvoriento, con arañitas colgando de las esquinas y ojos que no vuelven. 

Me mudé en septiembre a esta orilla. Cumplí años. Pinté el salón, el dormitorio. Adecué mi hogar y realojé a mis bichos. Un día, sentada en una de las terrazas, apareció Miyuri, una gatita callejera atigrada beige y blanca, despeinada, sucia, famélica, atiborrada de pulgas y hambrienta de todo, más aún de mimos. La llamé. Zaspi vino a curiosear -doce años no le quitan esa insistencia en ser mi sombra y en erigirse dueño de mis atenciones-. Ella bufó desconfiada, pero, al yo insistir, se dejó querer. Me la coloqué en el regazo, le dí algo de la tostada, comenzó a ronronear y yo pensé: la hemos cagado. Desde entonces es una más en casa, gorda, hermosa, rotunda como ella sola en mimosería y tranquilidad, y complemento ideal de mi otra gata: Nina. 

Durante este tiempo me he puesto a corregir mi tercera novela, Donde duermen los lobos. La cuarta, Cartas de una Perra, fue frenada en seco en la página 267 -me sentí oportunista, a pesa de...- y será finiquitada cuando las sombras de Grey se desvanezcan. Durante este tiempo, he crecido, he amado, he escrito sin compartir. Nada de grandes quiebros ni horribles quebrantos. Nada de calamidades, ni siquiera grandes borrascas. Pacífica vida como pacífica es la ría de esta orilla, como un lago para bañar niños que no quieren ahogarse. 

A los que habéis pasado de nuevo por aquí, a los que pasaréis, a los que, de algún modo, se acercan a mí y a mis letras, deciros que volveré un día de estos, cuando la catarata que tengo por mente destroce las compuertas. 

Gracias, todas y alguna más que me guardo para cuando proceda. 

Recordad si os sentís reflejados en algún párrafo: 
siempre os estoy mirando. 


Woodkid - The other side
https://youtu.be/H3oCsdEfRB0