viernes, 13 de diciembre de 2013

hay un hueco

hay un hueco en mi mano, ideal para subir gatos y gotas de lluvia que parecen lágrimas, ideal para escurrir suspiros bordando peldaños de otra época; me encanta andar descalza, pero hace frío y busco calcetines, hace tanto frío de puertas para afuera como de puertas para adentro, pero mis calcetines están rotos, como todo,  no tenía dinero para nuevos y aprendí a zurcir, por eso tengo los dedos gastados como los ojos; también aprendí a matar inocentes andoriñas ocupadas en tejer hermosas palabras en ajenos tejados, por eso levanto la ceja al recordar tu voz batiendo alas; mutilé un suspiro cuando te leí por vez primera, lo recuerdo expresamente, recuerdo arrancarle el iris y dejarle las manos, deslizaba sus dedos lanzándome señales en braille, pero mis raídos tímpanos solo tenían frecuencia para la risa de las andoriñas fantasmas, que golpeaban con sus invisibles alas todos los cristales fabricados para esconderme; no sé qué escribo ahora, ni siquiera consciencia pura puede llamarse, pero sé que hilo algo nacido de tu boca que se llenó al decirme te quiero; nadie colecciona certezas como tú, colocándolas sobre estantes vacíos para que solo yo las vea, y yo miro esas certezas nuevas que cubren el polvo de la estantería, que no dejan ver la huella del tiempo, del tiempo que aguanto llorando para adentro, de los minutos que desterré tras mis cicatrices, de una corona de espinas aparentemente merecida y que no era mía, una lanza en el costado, un clavo y dos de arena; entonces llego aquí y me paro, me paro a contemplarme en un espejo donde tú no estás: y me veo bella en esto que soy contigo

el perfume-banda sonora