domingo, 29 de mayo de 2011

tu puta madre




Siete cadáveres. Siete sin techo. Siete almas perdidas sobre la arruga del asfalto, sin precisar clinex ni anestesia previa, sin extrema unción, sin confortable abrazo, sin despedida. No podíamos conjeturar el frío adverso ni la adversidad climática como causa de la muerte, como tampoco podíamos decir aquello de ay qué pena más grande, se murió tan sólo y triste, nadie le ayudó, nadie estuvo junto a él en los últimos minutos, y ahora no, ahora ya no podemos decir eso ni sentirnos culpables, pues todos somos partícipes de esas muertes, todos somos cómplices, y algunos incluso asesinos.

Siete cadáveres, siete sin techo, siete almas que nadie abrazó en el calor humano.

Una vez me acerqué a uno de ellos, estaba en una esquina tirado y mirando el cielo, con sus calcetines raídos, rastas largas y sucias, los pantalones desgajados y unos guantes sin dedales. No pensé que fuera una mujer, quizás la pobreza iguala los sexos y no distingue, así que me sorprendí al acercarme. Tuve esa estúpida idea de que podía comprar la solidaridad, le di una moneda -bien barata me salía-, pero aún así,  quise ayudarla a ponerse en pie, y ella me miró como si me escupiera, agrió el labio y vomitó: tu puta madre.

Tardé años en comprender que no era mi dinero ni mi lástima lo que precisaba.

Siete cadáveres, siete sin techo, siete almas. Ayer murió la séptima víctima de nuestro egoísmo y mala administración, de este sistema nuestro tan equitativo que no premia el trabajo ni el esfuerzo, donde la banca siempre gana, la banca siempre gana. Siete muertos en dos meses en la Isla. Isla Grande es hoy más pequeña. Fuera de toda estadística y lógica, fuera de toda comprensión y lógica, fuera de toda asimilación.
Que nadie se llame a engaño; todos somos culpables y responsables, tanto los votados como los que votamos.

¿Y luego alguien se sorprende de tanta indignación?

Descanse en paz, pero descanse en paz un sistema que permite morir en la calle a siete de sus hijos, en menos de dos meses, en Isla Grande, tirados, tirados y perdidos, abandonados sobre el asfalto.


pd: piensa qué puedes hacer, piensa en qué puedes ayudar, mira en tu barrio, en tu edificio, tu vecino que no llega a fin de mes, mira a tu hermano, a tu amigo, piensa en cómo ayudar a que nadie de todos cuántos conoces acaben así... ¿me harás ese pequeño favor? yo, todos, te lo agradecemos...

las grandes olas, los tsunamís, comienzan en una sola gota... :)

delia díaz