sábado, 7 de mayo de 2011

mujer de sal...



Llevo días ausente. Cuando estoy así, en esa ausencia, me da por rebuscar entre mis recuerdos, en las cajas de madera o de zapatos, en las carpetas-acordeón donde guardo cartas de cuando se escribían cartas con sus sellos y matasellos y saliva en  sobre, manuscritos, viejas fotografías de los canales de Amsterdam de mi niñez y de grandes prados de amapolas, postales de Viena, de la Sagrada Familia, de la Expo de Sevilla, incluso una de esas tarjetas postales musical donde Papá Noel sonríe como si fuera gratis y que, si la abres, suena el yingels bels,  firmada y dedicada con un abrazo de Mamá -ese año sería otro más de navidades solitarias-

Allí descubrí una carta que me costó encuadrar en situación y tiempo, sin remitente, con letra y firma másculina.

Estaba fechada en Madrid, pero el matasellos sólo mostraba 7 de agosto, y el año había desaparecido cerca de la nariz real de Juan Carlos I.

Sentí un escalofrío.


"""  ¡La soledad! Primigenia palabra, omnipresente, compañero de lo humano. Es curioso que actualmente que hemos conseguido tantas cosas, hacia adelante, hacia el progreso, desde y hacia todos lados, la soledad nos viene a descubrir la íntima insatisfacción personal; tiempos de indefinición, de despecho, de fuga... el desierto de un alba sin futuro. Qué decisión tomar, me preguntas. Quizás decir con Nietzsche: "Desde que me he fatigado de buscar, he aprendido a encontrar".

Recuerda que no todos los poetas escriben, y quién ve y siente, y goza y calla, puede ser, en potencia, el más grande de los poetas.




--Mujer de sal, mujer de nieve, siento

como un largo vacío tu blancura en el alma,
y voy a ti como al abismo el ciego,
aunque presienta que has de ser mañana,
Como la muerte, fría e imposible
y como la mujer de Lot, amarga.--
 
Nunca te recité poemas de Andrés Eloy Blanco.   """




Recuerdo cómo me impactó la repetición del trazo hasta casi romper el papel de las palabras "mujer de sal", convirtiendo las letras en negrita insidiosa. Recuerdo tantas cosas de aquella efímera relación, recuerdo discutir sobre ello, sobre las efímeras relaciones, recuerdo decirle: si somos efímeros, efímeros serán también nuestros amores.

Recuerdo mi despedida: Nos vemos por las calles...  


Nunca más supe de él.