domingo, 20 de marzo de 2011

Gadafi Vs Las Mujeres

Hoy se me han revuelto las tripas, casi vomito el desayuno, escuchando la asquerosa voz del Coronel Gadafi.

Jamás conocí una Libia sin Gadafi. El Coronel lleva 42 años en el poder, dando y recibiendo lo que le sale de su hinchado ego de autócrata y dictador, manejando la información, el poder, e imponiendo su voluntad con su famoso puño de hierro.


Ahora, alzándose abanderado de una liberación que nadie cree, usa en su despropósito la debilidad de la mujer en su país para aplastar el ansia de libertad de su pueblo. Ahora, Gadafi ha dicho a las 09.45, hora canaria:

“Los rebeldes están drogados. Estamos preparados para una larga y duradera guerra; vosotros, no -refiriéndose al cuerpo aliado-. Vamos a armar al pueblo libio. Vamos a entrenar a nuestras mujeres. Van a salir a la calle y van a pelear con nosotros, y vosotros que estáis en el partido del demonio, saldréis derrotados. Sois invasores que utilizan métodos terroristas. Esta es nuestra tierra, estamos preparados para una larga guerra, lucharemos contra los invasores y los traidores, y venceremos”.

La demagogia de Gadafi ha llegado a su punto álgido. Su pensamiento pseudo-revolucionario se publicitó en su “Libro Verde”, que no es más que una réplica del Libro Rojo de Mao, y en él propaga la igualdad ante la ley de hombres y mujeres, pero la falsedad de sus intenciones se muestra en la realidad cotidiana de Libia: el hombre toma el poder, y la mujer queda sujeta en la casa, con su falta de presencia en la vida pública, a expensas de la voluntad de padres y maridos.

""El Coronel creó su Academia Militar Femenina, la Jamashirya, cuerpo especial para la defensa de su 'democracia directa' en el que las mujeres visten traje militar durante el día y manto de lino fino durante noche. De este cuerpo sobresalen las monjas revolucionarias o nuevas mujeres liberadas, guardianes de la revolución, el Rahibat, élite femenina muy poco conocida y de la que apenas se habla, pero de la que le gusta rodearse el Coronel, para algunos su guardia personal, responsables de su vida, y para la mayoría su harem."" Autor Manuel Villar Raso.

Sin embargo, es el Coronel Gadafi quien da el poder, quien quita los derechos, quien otorga, según su conveniencia, un estatus adecuado a la religión musulmana, por su propio interés y no en pos de una libertad como ser humano indistinto de los hombres.

Las mujeres en su país tienen el papel y los derechos que el Coronel decide; ni más, ni menos.

Muamar el Gadafi tiene que pagar un precio a su despostismo; y ha de ser el precio más alto.
 
Ojalá sea una mujer quien silencie la boca sucia de este hombre.
 
 
delia díaz.
 
Foto: Getty Images.